Mundo de ficçãoIniciar sessãoRhiannon acarició el rostro de Aidan y le quitó el cabello de la frente. Hacía dos días que no se levantaba de aquella cama.
—Sé que estás despierto, puedo sentir perfectamente tu estado de vigilia. No puedes esconderte detrás de un par de ojos cerrados para siempre —lo regañó con suavidad.
Aidan abrió los ojos, pero no dijo nada.
—Tienes que comer algo. No puedes seguir







