Mundo ficciónIniciar sesiónAidan sintió el roce suave de sus labios y se atrevió por fin a tranquilizarse. Jamás en seis siglos se había sentido así, y por el momento lo único que sentía era miedo, un miedo profundo y visceral porque él, el lycan, jamás habría perdonado que lo hicieran sentirse así durante seis siglos, así que era muy probable que su lobo tampoco lo perdonara.
—¿A







