Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl rey Caerbhall había hecho acopio de paciencia por años. Después de más de ocho siglos no podía decir que amaba todavía a su esposa, ni siquiera porque era su mate, pero no le quedaba más remedio que tolerarla, porque eran demasiados y demasiado peligrosos los secretos que compartían.
Sin embargo hasta ese momento la reina madre había procurando siempre mantenerse fuera de sus asuntos, y el rey







