Mundo ficciónIniciar sesión—¿Están bien? —Brennan no quería sonar demasiado preocupado, porque el enojo con su Alfa no se le había pasado todavía, pero no podía evitarlo.
Sí, Aidan era un imbécil de proporciones épicas, pero había más valor y lealtad en él de la que salía de su estúpida boca de vez en cuando.
—Sí, se quedó dormida —susurró Aidan, levantándos







