Regresé a casa de Fabien feliz. Hacía tanto que no me sentía así. Fue liberador para mí salir otra vez, ver a mi padre y a mi familia me hizo volver a ser yo, volví a sentirme como antes. Apenas entré a la casa de Fabien, sentí cómo un velo negro se posó en mí.
— Hola — me saludó Jacob.
Yo lo quedé mirando.
— ¿Jacob, Fabien está aquí? — Le pregunté, necesitaba hablar con él sobre volver a trabajar con mi papá.
— En la oficina — Me dijo, y yo salí corriendo al lugar. Cuando abrí, me quedé de pie