Volvi a la enfermería y me senté. Quería patear a Fabien, era un bastardo infeliz, pero esta sí que me las iba a pagar. Él no podía ponerme cachonda e irse.
— Por tu cara, debo suponer que tu encuentro con Fabien no fue nada bueno — me comentó William.
Yo voltee y fulminé a William con la mirada.
— No menciones a ese desgraciado, lo odio con el alma — le dije.
Me crucé de brazos y hice un puchero. Tenía tanta rabia, pero la tenía conmigo. ¿Cómo pude aceptar eso y disfrutarlo? ¿Acaso estaba loca