C26- ¿NO TE GUSTÓ EL PUEBLO?
EN LA HACIENDA…
Santiago entró al estudio directo hacia el mueble de las botellas, sirviéndose un tequila sin decir palabra. Detrás de él, Mateo y Tadeo cruzaron la puerta, y al final Javier, todavía con esa sonrisa que no se le borraba de la cara desde el patio.
—Sírveme uno, primo —dijo, dejándose caer en uno de los sillones.
Santiago ni volteó a verlo.
—Sírvetelo tú mismo. No soy tu pinche sirvienta.
Javier soltó una risa y se levantó por su propio trago, mientras