C23- INCLUIDO YO
Santiago clavó los ojos en Javier.
Sus pupilas se contrajeron hasta convertirse en dos puntos negros cargados de una amenaza que hizo que hasta los guardias del patio retrocedieran un paso.
No hizo falta que gritara; el ambiente se volvió denso, irrespirable.
Pero Javier mantuvo la sonrisa, saboreando el silencio, consciente de haber rozado la herida que su primo intentaba ocultar.
En cuanto a Emma, observó el intercambio, con la mandíbula apretada.
«¿Quién rayos es ella? ¿Otra