C20-EL ESLABÓN MÁS DEBIL
Santiago se quedó paralizado, con el ceño fruncido y cada músculo de su cuerpo tensándose al mismo tiempo.
—¿Cómo sabes eso?
Emma no respondió, pero él ya sabía quién había abierto la boca.
Ximena.
Tenía que haber sido Ximena. Por eso iba a tener una conversación muy seria con ella.
—A Lupita no me la quiero coger. —La voz de Santiago se volvió un murmullo denso mientras cruzaba el espacio y acorralaba a Emma, quien se quedó quieta, con el pulso acelerándose sin permiso