C104 - EL TELEFONO DEL GRINGO
Ximena entró a la habitación del hospital y cerró la puerta tras de sí. Al instante, el olor a desinfectante le llenó la nariz.
Dejó el bolso en una silla junto a la ventana y caminó hacia la cama.
Dominic estaba acostado con la cabeza ligeramente elevada. Usaba un collarín cervical alrededor del cuello, vendajes en la frente y el brazo izquierdo inmovilizado con una férula, mientras los monitores pitaban con un ritmo constante.
Tenía los ojos cerrados.
Ximena se ac