C103 - NADIE ME DESAFÍA
—¡Hermano, responde! ¡Santiago te quiere muerto! ¡Tenemos que vernos!
Colgó y volvió a marcar: una vez, dos veces, tres veces... Pero nada.
Frustrado, golpeó el volante con la palma abierta y aceleró por la carretera.
Mientras tanto, en el sótano del búnker, Javier estaba sentado en una silla junto a la cama donde Katya dormía.
Tenía los codos apoyados en las rodillas y las manos entrelazadas bajo la barbilla.
La miraba fijamente.
El rostro de ella estaba pálido, con ojer