Capítulo 35. Control Prenatal
—Nunca pienses que la intimidad de anoche es una oportunidad para suavizar nuestras reglas de juego, Elara.
La voz de Alejandro sonó gélida mientras se ajustaba el nudo de su corbata de seda frente al gran espejo. La luz del amanecer, que se filtraba por las rendijas de las cortinas, era incapaz de dar calidez a su rostro, que volvía a lucir petrificado como una escultura de mármol. No dirigió ni una sola mirada hacia la cama, donde Elara aún intentaba recuperar la consciencia plena. Sus movim