Mundo ficciónIniciar sesión—Sujeta mi mano con más fuerza, Elara, o el mundo verá lo frágil que es tu orgullo en este momento.
Alejandro dio la orden sin siquiera girar la cabeza. La limusina negra se detuvo justo frente a las puertas de un antiguo castillo rodeado por la fina niebla de Barcelona. El sonido de la puerta al abrirse fue recibido por el cegador destello de los flashes de una multitud de periodistas ávidos de escándalos. Alejandro bajó primero, lucien







