Mundo ficciónIniciar sesiónEsa mañana, la majestuosa residencia de Alejandro Abraham, usualmente sumida en el silencio, se vio perturbada por la llegada de visitantes inesperados. Un sedán de lujo color negro se detuvo en el vestíbulo principal; de su interior descendieron Roberto e Isabel Niven, seguidos por una Camila que lucía un gesto agrio. El rostro de Isabel estaba endurecido, irradiando una furia contenida desde que recibieron la llamada histérica de Camila la noche anterior.<







