Hablaron por un rato más mientras ella disfruta un bocadillo y él la vista panorámica.
—¿Ya tiene sueño, abogado? Lo veo bostezando desde hace un buen rato.
—Eh… no, todavía aguanto un poco más.
Mintió, pues, debido a su trabajo durante el día, más el viaje, se siente demasiado cansado, pero no lo admitirá porque entonces quedará como un hombre aburrido que no disfruta del ambiente o que es engreído y no le ha gustado relacionarse con gente de pueblo.
Cuando la fiesta estaba por acabar, Kervin