Camila se siente la mujer más feliz del mundo, tres hijos, un hogar y una familia que la ama como si fuese integrante de sangre.
—Ya estoy lista, podemos marcharnos. —Le anunció a sus suegros.
En la iglesia pasó algo muy curioso, nadie notó cuando un gato entró y se recostó sobre la cola del vestido de la novia.
Quien sabe cuánto tiempo lleva allí porque Camila está sentada en una silla mientras el padre habla un sinfín de palabras que quizá a muchos les agrade tanto protocolo, pero a los futur