Al día siguiente, Camila no se presentó a trabajar, total ya ha sido despedida por su propio jefe Nataniel. Su hermana, que se levantó a eso de las diez de la mañana como siempre lo hace, estaba en la cocina cuando alguien llamó a la puerta en repetidas ocasiones y con insistencia.
—¿Quién será? —Se preguntó, colocó su tasa de café en el desayunador y fue a abrir la puerta, de pie hay un hombre con una caja blanca en sus manos y un chongo rojo rodea esa bonita caja.
—¿Qué se le ofrece, guapo? —