Camila tembló, el hombre se ve de malhumor y teme que la avergüence frente a todos. Pero no es así, el hombre se acercó hasta ella en su silla eléctrica y la cuestionó de inmediato.
—¿Por qué no has venido con el vestido que te envié? —habló el hombre apretando los dientes por el enojo. Eso sí que le cae mal a él, que no hagan las cosas como él las indica.
—¿Cuál vestido?, no entiendo a lo que se refiere. —Preguntó con el ceño fruncido y sus labios temblorosos.
—El vestido que ayer te envié a t