Papá e hijo han salido de casa, quien maneja ahora es el señor y Nataniel va de copiloto. Prometieron olvidarse de las mujeres y en el auto van a todo reír porque se han inventado una vida que no es de ellos, pero es como si fuesen los protagonistas.
—Te has metido muy bien en tu papel de jugador de básquetbol, hijo. Pero ahora hemos llegado, y toca desconectarnos por un momento mientras nos ubicamos.
—Me agrada que hayas elegido la casa del lago. Vamos, yo me adelanto con las bolsas de la comi