Mundo ficciónIniciar sesiónEl auditorio del piso cuarenta y cinco de Torre Alcázar estaba diseñado para intimidar. Doscientos asientos de cuero dispuestos en gradas semicirculares miraban hacia un estrado elevado donde una mesa larga de ébano aguardaba a los miembros del consejo directivo. Las paredes de vidrio enmarcaban la ciudad como un recordatorio constante del poder que se manejaba en esa sala.







