Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa ciudad apenas comenzaba a despertar cuando Ximena encontró a Sebastián exactamente donde lo había dejado tres horas antes: sentado en el suelo del estudio, con la espalda apoyada contra el escritorio de ébano, completamente rodeado de documentos que parecían acusarlo con cada línea impresa en tinta negra.







