El Café del Parque estaba cerrado cuando llegaron a las 11:23 PM. Las luces apagadas, las sillas sobre las mesas, la puerta con llave. Pero el jardín trasero era accesible desde un callejón lateral—Rodrigo forzó la cerradura en menos de treinta segundos.
Entraron rápido, usando linternas de teléfono para iluminar el camino. La fuente todavía burbujeaba suavemente en el centro del jardín. Las macetas de bugambilias estaban exactamente donde Ximena las recordaba.
—Esta —dijo, arrodillándose junto