Mundo ficciónIniciar sesiónMateo cumplía un año ese sábado.
No el año que cualquier médico habría esperado, con los percentiles normales y los hitos del desarrollo marcados en verde en alguna cartilla pediátrica. El año de Mateo era otro tipo de año: el que se cuenta desde una incubadora en el Hospital Fontaine, desde los seiscientos treinta gramos iniciales y el shunt cerebral y las noches en que los monitores dictaban el ritmo de la esperanza. Ese







