Mundo ficciónIniciar sesiónEl teléfono en el escritorio de Cassandra sonó exactamente tres días después de la sesión de las cartas, como si Fontaine hubiera estado esperando el tiempo perfecto para que las heridas estuvieran todavía frescas pero no tanto como para que hubieran comenzado a sanar. La extensión interna mostraba un número que Cassandra había aprendido a temer con l







