Mundo ficciónIniciar sesiónLa noche había caído sobre Madrid con la pesadez de una manta mojada, y Cassandra había estado caminando de un lado a otro de su apartamento en el piso doce durante las últimas tres horas tratando de convencerse a sí misma de que no debería bajar al piso once. Que necesitaba tomar esta decisión sola, con la cabeza fría y sin la influencia de los ojos marrone







