Vaelior cerró la puerta de un golpe seco, dejando atrás el peso que llenaba la casa. Caminaba con pasos rápidos, la cabeza en otra parte, como si supiera exactamente a dónde iba y nada más importara. No había dudas en cómo se movía, ni un parpadeo de inseguridad en su cara. Pero Nyxara no tenía idea de que no iba a ninguna oficina, ni a ninguna emergencia de trabajo. No iba a ningún lado que pudiera explicar la mentira que le soltó.
La noche estaba fría, pero él estaba tan metido en sus pensam