Calantha caminaba de un lado a otro por su habitación. Sus pasos resonaban contra las paredes mientras la noche avanzaba y el peso de la preocupación parecía aplastarla. Su mente era un torbellino de angustia: su madre seguía en la sala de emergencias, sus hermanos estaban fuera buscando a Rosa y ella no tenía ni idea de lo que estaba ocurriendo con ninguno de ellos. Además, Denver también ocupaba constantemente sus pensamientos, y la tensión entre ellos parecía crecer con cada minuto que pasab