El sol proyectaba un brillo sombrío y melancólico sobre el cementerio abarrotado mientras la familia Castillo se reunía para despedir a su querida matriarca, Donna Castillo. El aire estaba impregnado del intenso aroma de las flores, y los susurros llenos de duelo resonaban por todas partes.
Figuras importantes de todo Italia habían acudido para rendir un último tributo a la mujer que había sido un pilar de fuerza e influencia en el submundo del país. La tía Gomorrah y el tío Sergio, cuñada y cu