Gabriel finalmente se convirtió en el nuevo Don del clan familiar. Los rusos fueron quienes lo coronaron en una ceremonia cargada de simbolismo y poder, y le prometieron su total apoyo en la guerra que se avecinaba contra los Castillo.
Al regresar a su habitación, Gabriel se detuvo frente al gran espejo y comenzó a admirarse con una sonrisa satisfecha. Por fin había llegado el momento de conquistar el mundo. Ese había sido su sueño desde que era niño, y ahora se estaba haciendo realidad. Iba a