Capítulo 39: Pozo sin fondo
—¡No puedo! —gritó ella, llevándose la mano libre a la boca para ahogar el grito—. ¡Él me va a vigilar cada segundo! ¡Si me vuelve a ver cerca de ese estudio, cumple su amenaza!
—Entonces no debe verte —dijo Freddie, como si estuviera explicando algo obvio a un niño—. Debes ser más inteligente. Más cuidadosa. Y sobre todo, más motivada. Porque voy a darte una nueva razón para intentarlo.
Ariadne guardó silencio, esperando el golpe, sabiendo que vendría.
—Tu madre —d