Capítulo 33
Bruno detiene la mano de Aurora antes de que ella continúe caminando, la mira con ojos de compasión y niega con la cabeza
—No, lo siento, pero no puedo.
Ella, sonrojada, retira su mano rápidamente, agacha la mirada y tartamudea.
—Alfa, perdóneme... Soy tan torpe...
La loba empieza a llorar, y Bruno la abraza, sintiéndose culpable.
—No quiero rechazarte, pero, por favor, entiende: Ariadna es mi mate, el amor de mi vida.
Aurora se seca las lágrimas y responde con voz entrecort