Capítulo 32
Ariadna intenta tomar el cuchillo de la mesa. Suspira nerviosa, pero su cuerpo no responde; se siente débil, como si estuviera hecho de gelatina.
—¿Qué... qué intentas hacer? —pregunta con voz temblorosa mientras sus ojos se abren con temor.
Sam toma el cuchillo con calma, lo aleja de la mano de Ariadna y sonríe antes de besarle la mejilla.
—Yo te ayudaré a comer. Recordé que te gusta el pato a la naranja —dice con una sonrisa mientras intenta acercarle un bocado a la boca.