Lili despertó abrazada a Morgan, con una sonrisa tatuada en los labios. A medida que la consciencia volvía a ella, notó que estaba desnuda y que su cabello era un completo desastre. Intentó moverse, pero en cuanto lo hizo, los brazos de Morgan se aferraron aún más a su pequeña cintura.
El hombre hundió su rostro en su cabello, aspirando su esencia, y acomodó su cuerpo hasta dejarla completamente atrapada debajo de él. Con voz ronca por el sueño y cargada de deseo, murmuró en su oído:
—¿Adónde v