Capítulo 37: Rastro de traición y ecos del pasado.
La tarde estaba envuelta en un tono gris sombrío cuando Elías Montero salió del hospital privado con un único propósito: atrapar a Graciela. Sus ojos reflejaban una mezcla de ira contenida y sufrimiento. Mientras el viento ondeaba su chaqueta oscura, Draco lo seguía en silencio, consciente de que su jefe estaba a punto de desatar el infierno en la tierra, lo conocía de años y esa cara solo la había visto una vez y lo que paso después fue horrible.
—¿Tenemos confirmada la ubicación? —examinó Elía