Moviendo piezas.
El despertador suena y lo apago sin mirarlo. No he dormido bien, pero no puedo darme el lujo de quedarme en la cama. Hoy debo ir al restaurante a entrevistar a las secretarias que reemplazarán a Noemí.
Antes de bajar a desayunar, saco un pequeño bolso de viaje y guardo algo de ropa para el fin de semana. Habrá un día en que le mostraré la costa a mi socio; tal vez quede fascinado y quiera conocer más. Yo estaré encantada de enseñarle las maravillas de mi país.
Entro a la cocina y Sonia ya tiene