Bajo su voluntad.
Abro los ojos y, sin querer, lo busco.
Qué ridícula.
Dominic no está… y no tiene por qué estarlo. No somos nada. Nunca lo hemos sido.
Entonces, ¿por qué este vacío?
Cierro los ojos un segundo, como si así pudiera sacarme esa sensación de encima. No debería importarme. Lo tengo claro… pero mi cuerpo no parece estar muy de acuerdo.
Me quedo boca arriba, mirando el techo, dejando que el silencio llene el espacio que él dejó. Anoche fue solo eso. Una noche. Y, aun así, lo recuerdo demasiado bien.
S