Cuando el control se rompe.
Dominic me abraza y hundo la cabeza en su cuello, dejando que su aroma me envuelva por completo. Es cálido… intenso… y peligrosamente adictivo. Por un instante dejo de pensar. No analizo nada, no cuestiono… solo me quedo ahí.
Levanto la vista y me encuentro con sus ojos. Me sonríe apenas, pero es suficiente para que algo dentro de mí se acomode.
—La mejor noche de mi vida —susurra.
La frase me provoca una sonrisa suave, aunque una duda intenta abrirse paso.
¿Será verdad… o solo sabe decir lo qu