Emma
Su boca siguió repartiendo besos por mi abdomen, solo rozaba sus labios de un lado al otro, mientras su mano pasaba por mi muslo hasta mi centro y volvía a alejarse.
— Debería haberte besado la primera vez que te vi —tomé aire —, invitado a salir cuando te crucé en la calle —bajó un poco y mordió mi muslo.
— Por algo no… —tomé aire —, por favor —mi cabeza se elevó —, no era el momento.
Mis manos se aferraron a las sábanas cuando paso la lengua por mi muslo.
— Puede que no, pero ahora te as