Emma
Llevaba años fuera del mercado, desde que había tenido a Oliver, las cosas se volvieron un poco obsoletas para mí y ahora no sabía bien que hacer.
Me quedo ahí, observando la cama, intentando mantener la compostura y pensando en que podía hacer para que esto no fuera un bochorno para mí.
Theo me abraza por la espalda y mi cuerpo se relaja automáticamente. Sus yemas vuelven a jugar con mi brazo mientras besa mi cuello.
Cierro los ojos y me dejo llevar por ello.
— Estas cosas no se piensan,