Pretendientes

Emma

No entendía muchas cosas, desde que dijo vamos a comer dejé de comprender todo, sobre todo porque claramente no teníamos mucho para hablar.

Además, era mi jefe, esto estaba mal. Abrí mi boca para quejarme y él volvió a hablar.

— No —levantó un dedo —, haremos lo que escuchó, en un rato salimos —se volvió a acomodar —. No acepto un no por respuesta, Emma.

Emma. Seguía llamándome por mi nombre, él nunca me llamaba por mi nombre, éramos formales, señor, señorita, apellidos, etiqueta, simpleme
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