Emma
Esa noche, el ambiente en casa estaba cargado de energía. La cena estaba lista, y había logrado despejar mi mente lo suficiente como para relajarme un poco.
El día había sido intenso, entre la reunión con los inversores y la visita al antiguo colegio de Oliver, pero al menos todo estaba en orden. Ahora solo quedaba disfrutar de la noche y evitar las miradas inquisitivas de Margo.
Porque no paraba de mirarme mientras revoloteaba alrededor de la mesa, colocando platos y sirviendo el vino que