Emma
Mi cabeza da vueltas, estoy mareada y siento que me falta el aire. Anoche no pude pegar un ojo; lo único que hice fue llorar por horas. Ver a mi hijo pidiéndole a Theo, que por favor nos ayudara, fue lo último que necesitaba, para que mi muro se viniera abajo.
Ahora solo queda esto: una Emma llena de miedo e inseguridades, que va camino al juzgado donde podría perder a su hijo.
Observo a Oliver por el espejo retrovisor mientras mira el paisaje. Unas sombras de ojeras se dibujan debajo de s