Emma
Me levanto un poco desorientada, la cabeza me duele un poco, no lo suficiente para sufrir un colapso, pero sí para recordarme por qué no tomo whisky.
Mis manos tocan las sábanas de seda y arrugó la nariz. Bajo la mirada a las colchas y de nuevo miro la habitación, solo me bastó verla para bajar de esa nube que se produce cuando recién despiertas.
Aquel momento de desorientación se esfuma como el vapor para dejar llegar a los recuerdos. Recién ahora soy consciente de todo lo que bebí anoche