La noche caía suavemente sobre el estacionamiento subterráneo de Reeder Corp, donde las luces artificiales proyectaban sombras largas y vacilantes. Alexander Reed, después de un día de reuniones interminables y decisiones estratégicas, bajó junto a su asistente Richard para dirigirse a su coche. Estaba cansado, pero su rostro permanecía imperturbable, como siempre. Lo que no sabía era que Anna lo estaba esperando, lista para llevar a cabo la primera fase de su plan de seducción.
Anna, vestida c