Cap. 50
—Buenos días, consultorio de la doctora Dubois. —Los segundos transcurridos mientras aguardaba por una respuesta se hacían eternos. Ansiaba con todo su ser escuchar la voz de Edmond, podría jurar que en ese preciso momento le confesaría cuanto lo quería y cuanto deseaba estar a su lado. Mordió su labio inferior, golpeando el bolígrafo contra la agenda, no tenía citas programadas para ese día, o mejor dicho, para toda la semana, aun así, confiaba plenamente en que Greta le ofrecería unas cuantas