Cap. 121

Violette sonrió apenada; había interrumpido en casa de Eugene sin aviso previo hace dos horas. A pesar de ser bien recibida por Teresa y su pequeño hijo, la mujer no deseaba incomodarlo, hacia frio, afuera estaba nevando y posiblemente acudirían a ese lugar solo para encontrar una cabaña vacía. No obstante, comportándose como un caballero, el castaño no dudó en tomar su mejor abrigo y salir disparado en la búsqueda en conjunto.

Ambos descendieron del automóvil con algo de dificultad, la nieve
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