Cap. 123
El gélido aire rozo las mejillas sonrojadas de la peli-negra, quien trataba de ocultar su rostro entre la calidez de la bufanda. Los últimos meses del invierno siempre eran los peores, o al menos eso pensaba ella. Salir a trabajar diariamente para conseguir el pan de ella y de su hija, era realmente muy duro, pero así era la vida de una madre soltera después de todo.
—Pienso tomar un largo baño, comer y dormir, lo necesito. Mi cuerpo ya no se recupera tan fácil como hace diez años — le dijo a