Cap. 110
—Hay un problema…— Susurró Violette al contemplar al final de la hoja el requisito de las firmas de dos testigos. Evidentemente, ninguno estaba preparado para eso, y para ser sinceros consigo mismos, deseaban no armar alboroto; sus dos mejores amigos no eran las personas más discretas en la faz de la tierra, en cuanto les diesen aviso armarían un drama, los recriminarían por actuar tan impulsivamente, y nunca perdonarían que ambos optaran contraer matrimonio en secreto.
—Aguarda un momento aqu