Capítulo 11.
La voz de Ricardo sonaba hueca, incluso para sus propios oídos. —Debe haber una manera. Pensaré en algo, encontraré una solución, de alguna forma, la encontraremos.
El profesor Sánchez suspiró suavemente. —Perdona mi franqueza, pero debes recordar que tus padres murieron porque su investigación fue comprometida. La seguridad insuficiente permitió que los criminales encontraran una oportunidad para atacarlos. Es por eso que esta vez, hasta que concluya la investigación, ningún extraño podrá encon