Capítulo 37: Por gusto.

En el transcurso de una semana, había escuchado la voz de Amelia quizás unas diez veces solamente, lo cual era demasiado particular; la mujer guardaba silencio en los almuerzos, apenas respondía a las preguntas de Dylan, no le prestaba atención a nada, a nadie, lucía perdida como quien quería buscar una moneda en el fondo del mar.

A la única conclusión que había llegado Maximiliano, era que todo se trataba de su culpa, se decía a sí mismo que no había tenido que hacer aquello, que había tenido
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